miércoles, 5 de febrero de 2014

Estimulación familiar del lenguaje

"Los niños necesitan el calor y la seguridad de un hogar, tener unos padres que le quieran y le aporten el ambiente que él necesita para crecer, para aprender a hablar y desarrollar su personalidad"

La edad más apropiada para tratar los problemas del lenguaje es entre los 4-5 años, por eso cuanto antes los padres empiecen a trabajar su estimulación, más fácil será desarrollar, mejorar o superar las dificultades que tengan.
Es por eso que a continuación os ofrezco una serie de orientaciones imprescindibles para favorecer esta estimulación.

¿QUÉ PUEDEN HACER LAS FAMILIAS PARA ESTIMULAR EL LENGUAJE DE SU HIJO?


  1. Ayudarles a que tengan un mayor contacto con su entorno social y natural.
  2. Continuar en casa el trabajo realizado en el centro educativo.
  3. Darle modelos lingüísticos adecuados. Los padres son el modelo a seguir por sus hijos, un lenguaje correcto vuestro es un lenguaje correcto suyo.
  4. Dedicar un tiempo diario a hablar, sin que nada ni nadie les interrumpa. Que no sea un bombardeo de preguntas, intente que sea protagonista proponiendo temas de su gusto 
  5. El nivel de exigencia tiene que estar acorde a su edad y sus posibilidades reales.
  6. Evitar conductas de sobreprotección o de rechazo.
  7. Hacerles partícipes de la vida familiar. Ellos también pueden tomar decisiones, dejadlos que se expresen y escuchadlos.
  8. Las familias tenemos que colaborar con los distintos profesionales que intervienen en la atención educativa de nuestros hijos e hijas.
  9. Reforzar sus logros personales. Cada día es un nuevo reto para él, lo que haya conseguido nuevo debe ser premiado.
  10. Verbalizar no sólo órdenes y demandas, sino también sentimientos, sensaciones, experiencias. Es necesario que sepan expresarlos no solo con gestos (besos, caricias…) sino también con palabras (te quiero, estoy contento por…) 

AYUDARLES HACIENDO UN LENGUAJE MÁS SIMPLE


  1. Adecuar el tamaño y la dificultad de los mensajes al nivel del niño.
  2. Adoptar una actitud positiva frente al niño, alentándole y felicitándole ante sus progresos.
  3. Controlar todo tipo de actitud negativa y de ansiedad ante el lenguaje del niño.
  4. Crear situaciones comunicativas donde el niño vea y oiga a la persona con la que habla, y donde se respeten ciertos espacios de tiempo en el que el niño se exprese libremente.
  5. Eliminar correcciones del tipo “eso no es así”. En su lugar repetiremos la frase o palabra de forma correcta, acortando o ampliando sintáctica o semánticamente si fuera preciso.
  6. Evitar frases interrumpidas, desordenados, demasiado largas o sin lógica. El lenguaje para ellos debe ser algo directo y claro.
  7. Favorecer la comprensión por parte del niño con preguntas alternativas. Preguntarles sobre algo adecuándose a su nivel.
  8. Hablarles más despacio. Pedirles que nos miren a los ojos. El contacto ocular es la mejor manera de que nos aseguremos que nos entienden. El lenguaje no son solo palabras, sino gestos, miradas, entonaciones…
  9. No responder por él, dejar que se exprese libremente.
  10. No usar estrategias tipo “hasta que no me lo digas no te lo doy”. De  esta manera conseguiremos que tome sentimientos negativos y a la vez aprenda a chantajear él también.
  11. Pronunciar correctamente sin exagerar ni gritar.
  12. Reforzar sus avances.
  13. Repetir si es necesario y/o intentar decir lo mismo de otra forma. Todas las aclaraciones y contextualizaciones que le hagamos serán bien recibidas.
  14. Respetar el turno de palabra. Atender y escuchar antes de hablar; siendo buenos ejemplos para él, lo logrará.
  15. Se puede estimular el lenguaje en cualquier lugar, desde las rutinas, desde lo cotidiano. Por ejemplo al hacer la compra en el súper.

Referencias:

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